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"El columpio"

José, Villahermosa, México. Era un fin de semana como cualquier otro y me dirigí a trabajar a la hacienda como de costumbre. Mi trabajo consistía en poner tarima, carpas y trasladarlo en el camión de la empresa mobiliaria.

Al terminar el evento nos preparamos para llevarnos el mobiliario de la hacienda. Ya casi habíamos terminado, pero mi jefe me preguntó si había ido por las sillas que estaban en la parte trasera donde había sido la ceremonia. Sin poder responder con un si, aquella pregunta, fui a buscar las sillas restantes. Estaba cansado y me encontraba colocando sus fundas mientras las encimaba en filas de ocho para que sea más fácil llevarlas a la parte de adelante. No había nada de viento ese día recuerdo, todo era silencioso y oscuro, los árboles le daban una desagradable pinta a los alrededores del sitio, cuando de repente la llanta que estaba amarrada al tronco de un árbol, se comenzó a mover como si alguien se estuviera columpiando, es verdad que me alarme un poco, por lo que dude si es que acercarme era lo correcto aún así, me aproxime pero conforme daba un paso hacia aquél árbol se sentía un frío aterrador y se escuchaba un alborozo como de una niña no mayor a ocho años. Para ese momento mi miedo ya era profundo y aunque traté de buscar a simple vista una excusa no la encontré, no solo no pude entender lo que pasaba ahí, si no que tampoco había tomado conciencia de lo que me acechaba, por lo que rápidamente con terror e incertidumbre termine de enfundar y apilar las sillas y sin pensarlo las lleve adelante. Más tarde le comenté a mis compañeros lo sucedido y me dijeron que según hace mucho tiempo en esa hacienda habían violado y matado a una pequeña inocente y ahora la gente dice que puede verla y hasta escucharla a esas altas horas de la madrugada. No sé si se trataba de ella pero lo que sí sé es que presencié algo muy aterrador aquella noche.

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