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"La cabra"

Jorge, Mérida, Yucatán, 2013

Era un fin de semana como cualquier otro en la ciudad

En mi casa especialmente era incómodo pasar la noche, los ventiladores estaban averiados y lo que menos quería era morir de calor.

Mi hermano y yo decidimos ir a visitar a nuestro primo que vivía a unas casas de nosotros, al llegar nos recibió con gusto y dio la idea de pasar un rato en el techo de su casa ya que el viento era muy agradable ahí arriba. Mi primo bajo a su cuarto a buscar su casa de campaña para pasar la noche en la intemperie, también trajo consigo algo para comer.

Armamos la casa de campaña y pusimos sábanas y almohadas.

Estábamos platicando como media hora en eso mi primo nos comentó que tenía que ir al baño y al encontrarnos en el techo tuvo que bajar.

Estaba yo recostado con mi celular al igual que mi hermano esperando a mi primo cuando de repente  escuchamos unos pasos que provenían detrás de la casita de campaña, pero lo raro que nosotros teníamos la casa al borde del techo.

Lo cuál nos resultó alarmante, voltee con mi hermano para tratar de entender la situación y que era lo que sucedía pero pareciera no ser suficiente pues en ese momento exacto se escuchó el ruido de una cabrá.

A pesar de la incertidumbre de lo que podría haber estado allí afuera, Mi hermano se armó de valor y salió de la casa de campaña, una parte de él quería creer que era nuestro primo aunque dentro de si sabía que estaba equivocado, su visión fue reducida por una parcial oscuridad dado que los rayos de luz de luna se veían opacados por unas cuantas nubes, me habló y me pidió que saliéramos, tengo que admitir que para ese momento sentía una incomodidad alrededor de nosotros, sabía que mi hermano también lo sentía lo podía ver en su mirada y en su largo silencio, aún así, nos quedamos afuera de la casa de campaña ya que no queríamos bajar y caminar por el pasillo oscuro, no recuerdo cuanto tiempo estuvimos callados y pensando en la situación que habíamos pasado, hasta que escuchamos unos pasos que cada vez se acercaban más nosotros, levantamos la vista un poco temerosos y vimos a nuestro primo, él se veía tranquilo pero vio en nuestras miradas que algo había ocurrido, era bien sabido que en su casa pasaban cosas raras, por que desde que tengo memoria mi abuela y mi tía cada que nos reuníamos nos contaban sus experiencias vividas de lo que atestiguaban, por lo que inmediatamente capto que había pasado algo extraño, sin preguntarnos nada, solo nos comento que había un poco de fresco afuera y que era mejor acostarnos, ambos le señalamos con la cabeza que si, y entramos a la casita de campaña, no recuerdo que hay pasado algo mas, nos dormimos pronto pero la inseguridad todavía permanecía en ambos. Nunca se repitió la experiencia de volver a dormir en el techo, pero es algo que se que tengo que volver a intentar. Esta es mi historia.

 

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